Hay personas que dicen: “yo jamás haría eso por amor.”
Hasta que llega alguien capaz de cambiar todas tus reglas.
Porque cuando nos enamoramos, muchas veces dejamos de actuar como pensábamos. Empezamos a justificar cosas, a dar oportunidades infinitas y hasta a hacer pequeñas locuras que antes criticábamos en otros.
Y aunque algunas historias terminan siendo bonitas, otras nos enseñan que amar demasiado también puede hacernos olvidar quiénes somos.
Todos tenemos una versión “jamás haría eso”
Antes de enamorarnos solemos hablar desde la lógica:
- “Yo nunca rogaría.”
- “Jamás volvería con mi ex.”
- “Si no me responde, me voy.”
- “Nunca permitiría una falta de respeto.”
Pero cuando los sentimientos aparecen, la lógica muchas veces se queda en segundo plano.
De pronto:
- Esperas un mensaje como si tu tranquilidad dependiera de eso.
- Revisas si está en línea aunque digas que no importa.
- Perdonas cosas que antes considerabas imperdonables.
- Das más oportunidades de las que esa persona realmente merece.
Y sí… a veces hasta terminas haciendo el ridículo por alguien que ni siquiera hacía el mínimo esfuerzo.
El amor también nos vuelve un poco contradictorios
Lo curioso es que todos nos hemos burlado alguna vez de las personas enamoradas:
- De quienes dedican canciones.
- De quienes vuelven con su ex.
- De quienes se ponen intensos por un mensaje.
Hasta que un día eres tú escuchando música triste a medianoche mientras dices: “esta sí será la última vez.”
El amor tiene esa capacidad de sacar una versión nuestra que no conocíamos. Una versión más sensible, más impulsiva y, muchas veces, más vulnerable.
Amar no debería hacerte perderte
El problema no está en hacer locuras por amor.
El problema empieza cuando por amor:
- Pierdes tu paz,
- Tu dignidad, tu seguridad,
- Tu amor propio.
Porque una cosa es amar intensamente y otra muy distinta es tolerar lo que te lastima solo por miedo a perder a alguien. A veces creemos que insistir demuestra amor, cuando en realidad también existe amor en saber irse.
La lección detrás de todas esas “locuras”
Con el tiempo entendemos algo importante: «No todas las personas que amamos están hechas para quedarse».
Y aunque algunas experiencias nos avergüencen un poco después, también nos enseñan:
- qué merecemos,
- qué no debemos volver a permitir,
- y cuánto necesitamos elegirnos a nosotros mismos.
Tal vez enamorarse sí nos hace hacer cosas que juramos nunca hacer.
Pero también puede enseñarnos a conocernos mejor y a amar de una manera más sana.
Porque el amor bonito no te hace perderte… te hace sentir en paz.



